En la práctica, se trata de sectores que por su tamaño y relevancia para el conjunto de la población o del sistema económico, o ambos, requieren tanta regulación, subsidios, garantías y protecciones para ser gestionados por privados, que al final resulta más sencillo que sean gestionados por empresas o instituciones públicas.
Tal es el caso de los sistemas masivos de educación, salud, previsión, transporte, energía, recursos naturales estratégicos y varios otros.
Con contadas excepciones en el caso de los países desarrollados, así como en casi todos los emergentes, dichos sistemas son manejados por empresas o instituciones del Estado.
La crisis ha abierto el debate acerca de si el conjunto de la banca y el sistema financiero cae dentro de la misma categoría.
El Financial Times, entre otros, ha venido planteando claramente el tema desde hace varios meses a raíz de la debacle del sistema financiero y la necesidad de inmensas intervenciones del Estado.
En su columna Lex del 24 de abril, el diario de la City de Londres, comentando el escándalo que se ha armado a raiz de la denuncia que el gobierno Bush obligó al Bank of America a la desastrosa compra de Merril Lynch para salvar este último, escribe lo siguiente:
"La conclusión de este enredo es que instituciones que son al mismo tiempo sostenidas por el Estado y transadas en la bolsa son por definición esquizofrénicas. Mientras antes se deje libres a los bancos o se los nacionalice, mejor."
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