Observaciones acerca del curso de la crisis mundial

viernes 24 de abril de 2009

Oro chino

El dinero podrá ser una basura - decía Marx - pero la basura no es dinero.
Otra de las ilusiones que la crisis ha venido a aventar es la suposición que el dinero es una simple unidad de cuenta, es decir, que no se necesita ninguna mercancía para representar el valor de todas las demás.
Los economistas clásicos - Smith, Ricardo, Marx - afirmaban, en cambio, que el valor de todas las mercancías representaba el trabajo humano contenido en ellas, el que se representaba en unidades de peso de algunas mercancías especiales. Éstas se separaban del resto y asumían el papel de representar el valor de todas ellas. Esa es su explicación al enigma del dinero.
Para poder asumirlo, ella tenía que ser a su vez una mercancía, es decir, un producto del trabajo humano y por lo tanto portadora de valor. Como se sabe, muchas mercancías cumplieron este papel históricamente, pero el oro y la plata se establecieron como dinero desde hace milenios.
Por cierto que de lo anterior no deducían que para todas las funciones del dinero se necesite oro, ni mucho menos. Al revés, para la mayor parte de las funciones del dinero no se requiere ni un gramo de oro. De hecho ya en la época de los clásicos la mayor parte del dinero no eran monedas sino dinero-crédito.
Las monedas, por su parte, no eran tampoco de oro sino papeles de curso forzoso que representaban determinados pesos de oro o plata. Es por eso que los nombres de todas las divisas (incluso esta misma palabra) nacionales recuerdan unidades de peso, como el peso y el dólar, que viene del alemán "thaler." La libra esterlina es aún más explícita puesto que recuerda una unidad de peso de plata pura "esterlina."
De lo anterior tampoco deducían que la emisión monetaria tuviera que restringirse a las reservas de oro. De hecho, a partir de su experiencia concluyeron exactamente lo contrario. La crisis de 1845 se agravó extraordinariamente porque las autoridades del Banco de Inglaterra cometieron el error de reducir la cantidad de dinero porque habían bajado sus reservas de oro. El resultado fue más o menos el mismo que obtuvo Andrew Mellon, Secretario del Tesoro que recomendó austeridad monetaria al Presidente Herbert Hoover en 1929, o Sergio de Castro, Ministro de Hacienda de Pinochet en 1982 y Domingo Cavallo, Ministro de Hacienda de Argentina el 2001, quiénes entregaron la capacidad soberana de emitir dinero al fijar el tipo de cambio en relación al dólar. Otro tanto hizo Carlos Massad, Presidente del Banco Central de Chile en 1998, que cerró la oferta monetaria en medio de la que más tarde sería conocida como la "Crisis Massad."
Desde entonces, a los economistas más serios les quedó clarísimo que durante las crisis la banca debe emitir dinero a raudales para compensar el colapso del crédito. Como se ha recordado a raíz de la crisis actual, cuando a diferencia de los años 1930 los bancos centrales han inundado el mundo de dinero, no fue Friedman el descubridor de esta medida sino Bagefoot, quien publicó en 1867 - el mismo año que El Capital de Marx - el que ha sido desde entonces el manual básico de los banqueros centrales en este aspecto.
Incluso no es necesario que para ser aceptado como dinero mundial, una moneda represente de modo explícito una medida determinada de oro. Nixon abandonó en 1971 la convertibilidad 1 dólar=35 onzas de oro y a pesar de ello el dólar continuó y continúa siendo la moneda base del comercio y las reservas mundiales.

Hasta ahora.
Desde el inicio de la crisis, la cotización del oro en los mercados internacionales ha mostrado un comportamiento completamente diferente al resto de las materias primas. De hecho, como ocurre con frecuencia incluso en períodos normales, se ha movido exactamente al revés que aquellas, es decir, cuando las primeras se inflaron el oro lo hizo mucho menos y al revés cuando cayeron (ver nota "Moneda dura")
El Financial Times del 24 de abril del 2009 informa que China ha aumentado sus reservas de oro de 600 toneladas el 2003 hasta alcanzar 1.054 toneladas en la actualidad, superando las reservas en metálico de Suiza, Japón y Holanda para convertirse en el quinto mayor poseedor de reservas metálicas del mundo.
Hou Huimin, vice-secretario general de la Asociación China del Oro ha declarado que probablemente las continuarán aumentando hasta 5.000 toneladas. "No se trata de unos pocos cientos ni de 1.000 toneladas. China debe mantener más por su nuevo status internacional y debido a la crisis," ha declarado. "La crisis financiera significa que el valor del dólar está cambiando rápidamente y puede replegarse de ser la moneda de reservas internacionales. Si eso ocurre, los que tengan oro van a tener la ventaja."
Rusia había establecido el 2005 que mantendría el 10% de sus reservas en oro.
¡Al parecer, algo les quedó en la cabeza de cuando estudiaron El Capital!

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